domingo, 25 de agosto de 2013

YO TE DI LA VIDA Y NADA QUE ME COGES

Se movió a las 12 y con las sabanas de rose… no pudo evitar despertar. Soltó la respiración para recargar los pulmones y bostezar. Así de aburrida empezó el día.
Las piernas empezaron a moverse como unas tijeras, hasta que salio de la duda y puso el primer pie sobre la monotonía  de su cuarto. 
Cuando abrió la ventana y vio la calle 26 y se dio cuenta que había desaparecido el Transmilenio. No habían estaciones ni bloques amarillos que separaran entre los carros y los gusanos rojos. 
Mientras se rascaba los ojos, tenia un flashback de su infancia, cuando papá llegaba en un bus viejo, de esos que las abuelas llamaban “colectivo” y de repente lo ve llegar, tal cual lo imagino, hasta con la misma ropa y la mirada contra-picada al ultimo piso.
No entendía lo que estaba pasando, pero abrió la ventana y conecto miradas con su padre. ¿Que estás mirando? ¡tira las llaves!
Corrió a la sala por las llaves y vio que estaban casi nuevas, regreso a la ventana para dejarlas caer a su padre y no lo hizo. Vio decenas de personas rodeando un cuerpo que había sido atropellado por el Transmilenio que ella juro haber visto desaparecer.
Cuando bajo averiguar que sucedía, se dio cuenta que era ella.
 Estaba muerta hace mucho, el aburrimiento y la duda la consumieron con 9.8 de gravedad al suelo.
Yo la vi caer. Ella tenia 16 años y la noche anterior había perdido la virginidad con un idiota que apenas se había ganado un “te amo” por escrito. 
Pero fue la firma a la destrucción de su conciencia y su afecto. Obviamente la penetraron, pero nadie sabe porque el pene los hombres es tan grande que les llega hasta el cerebro y las deja pensando. Otros lo tienen más pequeño y les llega hasta el corazón  y las enamora en sístole y diastole.
El caso es que cuando el idiota se fue, le prometió decirle “te amo” desde el primer piso y la obligo a asomarse a la ventana.
¡Ok yo me asomo! 
Cuando lo hizo, vio al chiquillo gritar, pero el sonido del Transmilenio no dejaba escuchar que decía. Ahí fue cuando entendió que ese amor no llegaría tan lejos. Ni Dios lo escucha.
Aburrida y cuquifloja, se sentó en el borde de la cama y se paro de inmediato al ver la sangre que invadía las cobijas. Ya vuelta mierda por dentro y por fuera le dio lo mismo acostarse sobre la sangre que ella decidió derramar.
Yo estaba mirando la hora, ya estaba tardando en llorar, se le notaba el arrepentimiento sobre la cama. Cama que se convirtió en ataúd de sus acciones. Ahí quedo enterrada en su error. 
Ahora ella me acompaña, no la pasamos en los últimos pisos de los edificios a ver quien se lanza de nuevo o a los que siguen muertos en vida. 
Somos pareja, nos amamos, porque decidimos a que año regresar y a que año vivir. Ya muertos vivimos viajando, pero sin cogernos de la mano porque… no sé no le gusta. 
Sin embargo, me confesó que si estuviera viva, no me soltaría por nada, ni por las llaves, ni por la ventana, ni por el Transmilenio.
Yo le devolví la vida y nada que me coge.
Puedo asegurar que dire lo mismo todos los días:
Se movió a las 12 y con las sabanas de rose… no pudo evitar despertar. Soltó la respiración para recargar los pulmones y bostezar. Así de aburrida empezó el día.

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