La capacidad de perderlo todo es una brecha mental. La abundancia no ronda en las hojas leídas, ni en el intelecto, sino en la habilidad de perderlo todo para recuperarlo como sea.
Es verdad que el mundo se comporta como el mercado bursátil, unos días a la baja y otros que no paran de subir. En conclusión es una bipolaridad eterna, solo que la humana, la nuestra, no tiene precio.
El mercado se quiebra, pero el humano va más al fondo, se envuelve y solo hasta tocar fondo sale del capullo.
La metamorfosis es metáfora.
La dualidad significa igualdad de extremos y si podemos perderlo todo, quiere decir que podemos ganarlo sin querer.
Abraham y Hermes Trismegisto hablan de este principio básico que se expone en el Kybalion. Un libro que habla de los 13 secretos de la psiquis y la vibración.
La teoría de la atracción, es otra manifestación de un mundo reticular que primero se hunde para después surgir.
Todos estamos enfermos, nos estamos armando para la guerra psicológica, la mente es la nueva divinidad.
Que pase de todo, que perdamos extremidades y solo tengamos la cabeza bien puesta. Es la única arma que nos queda en el mundo de la competencia… Que todos vivamos solos y en individualidad para observar desde lejos la masa. Analizarla, rodearla y finalmente atacarla.
Ya estamos llegando al final de esta penuria energética. Estamos apunto de ser reticulares. De entrar en la metáfora de la metamorfosis.
La clave es dejar de pensar en 1, no podemos tener una sola razón para vivir. Tenemos que tener varias, inclusive muchas para no hacerlo.
Algo se podrá rescatar.
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